Volver a casa Parte 2

La hacienda quedó en un silencio sepulcral. Mi prometida soltó su ramo de rosas blancas, con el rostro desfigurado por la indignación y el asco. Los guardias se detuvieron en seco cuando levanté la mano, ordenándoles que no la tocaran. Había algo en la mirada profunda y melancólica de esa niña que me paralizó el … Read more